Imagen que muestra un error crítico en trabajos verticales, y otra que muestra la forma correcta de trabajar.

Errores críticos en trabajos verticales

Trabajar colgado de una cuerda es una actividad perfectamente segura si se respetan unas pautas claras. Sin embargo, la línea que separa un trabajo con garantías de un juego de azar es muy fina. De hecho, casi siempre depende de decisiones que toma el propio equipo.

En este artículo repasamos los errores en trabajos verticales que nunca deberías permitirte. Además, cada apartado explica por qué el error es peligroso y qué hacer para prevenirlo. Conviene leerlo entero, porque el último punto es uno de los aspectos más descuidados de la planificación.

Por qué los errores en trabajos verticales son tan graves

En trabajos en suspensión no hay margen para la improvisación. Un simple mareo se gestiona sin problema en el suelo. En cambio, si el trabajador está colgado de una cuerda, puede requerir una evacuación urgente. Por eso, un fallo pequeño se convierte con facilidad en una emergencia.

Además, los errores más peligrosos rara vez son complejos. Al contrario, suelen ser descuidos simples: un mosquetón sin cerrar, un nudo que no se hizo o una comprobación que se dio por hecha. Por tanto, cada uno de los siete puntos siguientes responde a tres preguntas: qué falla, por qué es peligroso y cómo se previene.

Trabajar con una sola cuerda

Si hay un rasgo que distingue los trabajos verticales de la escalada, la espeleología o el barranquismo, es el uso sistemático de dos cuerdas. Por eso, trabajar con una sola es el primer error que conviene descartar. Además, no debe confundirse con las cuerdas «dobles» de la escalada clásica y alpina.

Dos cuerdas: cuerda de trabajo y cuerda de seguridad

Cada cuerda cumple una función distinta:

  • Cuerda de trabajo: sirve como medio de acceso, descenso y apoyo.
  • Cuerda de seguridad: actúa como medio de emergencia.

Además, ambas deben tener una sujeción independiente. Así, cada cuerda depende de su propio sistema. Asimismo, este planteamiento lo exigen las asociaciones profesionales del sector, entre ellas IRATA y ANETVA.

Qué establece la Directiva 2001/45/CE

Más allá de la exigencia profesional, se trata de un requisito legal en Europa. La Directiva 2001/45/CE obliga a que el sistema conste como mínimo de dos cuerdas con sujeción independiente. En España, esta norma se refleja en el Real Decreto 2177/2004.

No obstante, la Directiva contempla una excepción. En circunstancias excepcionales, la evaluación del riesgo puede demostrar que una segunda cuerda hace el trabajo más peligroso. En ese caso se admite una sola cuerda, siempre que se justifiquen las razones técnicas y se tomen medidas adecuadas. Por ejemplo, en determinados taludes una segunda cuerda puede aumentar el riesgo de desprendimiento de rocas sobre el trabajador.

Rara vez una sola cuerda hace el trabajo más seguro. Por tanto, si decides usarla, necesitarás una justificación técnica sostenible y deberás responsabilizarte de ella.

Elegir una protección anti roce inadecuada

El corte de cuerda es el punto más crítico de la cadena de seguridad. Sin embargo, también es uno de los que menos se tienen en cuenta. De poco sirven unos anclajes muy robustos o un reparto de cargas sobredimensionado si la cuerda termina cortándose.

Un informe de IRATA sobre un accidente en una plataforma en alta mar lo ilustra con crudeza. En él murió un joven técnico. Además, la asociación reprodujo las condiciones del accidente en un vídeo: las cuerdas fallaron en apenas tres movimientos pendulares sobre un borde metálico.

Cómo jerarquizar el riesgo: identificar, eliminar, evitar y proteger

Una planificación correcta sigue siempre este orden:

  • Identificar los riesgos. Pregúntate si hay bordes abrasivos o cortantes, o superficies calientes o corrosivas. Además, comprueba si el viento puede desplazar las cuerdas hacia ellos y si se usarán herramientas de corte o calor, como radiales o sopletes.
  • Eliminar el riesgo. Por ejemplo, retira el elemento peligroso, aplaza la tarea a un día sin viento o realiza en el suelo los trabajos con radial, soplete o equipo de soldar.
  • Evitar el riesgo. Si no puedes eliminarlo, instala las cabeceras para que la cuerda no toque las zonas peligrosas. Para ello puedes elegir anclajes alternativos, o bien desviar la cuerda mediante triangulación, desvíos o fraccionamientos.
  • Proteger la cuerda. Solo como último recurso, elige el dispositivo más adecuado: protector textil, metálico o bypass.

Si empiezas directamente por el protector, te saltas tres pasos. Por tanto, recurre a él únicamente cuando no quede otra opción.

No cerrar el seguro del mosquetón

Es uno de los errores más frecuentes al instalar cualquier sistema de protección contra caídas: no comprobar el seguro de los conectores. Dejar un mosquetón con la rosca abierta parece poca cosa. Sin embargo, puede tener consecuencias graves por dos motivos:

  • Oscilaciones de la cuerda. Al detener una caída, el impacto genera movimientos que pueden hacer que la cuerda trabaje directamente sobre el gatillo. Si está abierto, aumenta mucho la probabilidad de que la cuerda se salga del mosquetón.
  • Vibraciones. Sin la rosca cerrada, el gatillo se abre y se cierra rápidamente durante la caída. Si en el impacto final está abierto, la resistencia del mosquetón baja de unos 22-24 kN (2.200-2.400 kg) a valores que, en la mayoría de modelos, no superan los 6 kN.

Dicho de otro modo, un mosquetón mal cerrado pierde gran parte de su resistencia. Por eso, merece la pena una comprobación previa tan sencilla.

No tener en cuenta la meteorología

La Directiva 2001/45/CE es clara: los trabajos temporales en altura solo pueden efectuarse cuando las condiciones meteorológicas no pongan en peligro la salud y la seguridad de los trabajadores. Ignorarlo puede costar vidas. Por tanto, el viento, la lluvia y las temperaturas extremas deben formar parte de la planificación desde el primer momento.

Viento

Ni la legislación ni la normativa fijan una velocidad máxima de viento a partir de la cual haya que suspender los trabajos. Además, la velocidad tolerable es relativa. Existen, no obstante, pautas concretas en algunos procedimientos. La Asociación Empresarial Eólica (AEE), por ejemplo, establece como norma general una velocidad máxima de 12 m/s para los trabajos verticales en aerogeneradores.

Ante la duda, detén los trabajos. En última instancia, tú eres el máximo responsable de tu seguridad. Además, recuerda que el viento también puede empujar las cuerdas hacia bordes abrasivos.

Lluvia y tormenta

Si llueve, no te cuelgues o espera a que amaine. Los descensores se comportan peor con las cuerdas mojadas. Asimismo, realizar un rescate en altura sobre cuerdas mojadas resulta bastante más complicado.

Con las tormentas, la clave es anticiparse. No es buena idea estar colgado de una antena de 50 metros en campo abierto ni recoger cuerdas sobre la góndola de un aerogenerador cuando se acerca una. Por eso, planifica los tiempos para que no te pille desprevenido.

Calor y temperatura extremas

El calor es uno de los principales riesgos para la seguridad del trabajador. Un mareo que en el suelo es fácil de manejar puede exigir una evacuación urgente si la persona está suspendida. Además, permanecer colgado aumenta los riesgos derivados del síndrome del arnés.

No hacer el nudo de final de cuerda

El nudo de final de cuerda tiene una única función: evitar que te salgas del sistema si te quedas corto de cuerda. Es una de las primeras cosas que se enseñan al aprender a montar cabeceras. La regla es sencilla: cuerdas hasta el suelo, con la idea de que no lleguen a tocarlo, y nudo final en todos los casos.

Además, este nudo funciona como seguridad redundante ante un error. Por ejemplo, puedes quedarte corto si fraccionas o desvías una cuerda que antes sí llegaba al suelo. El nudo más habitual es el remate de cabo, muy parecido al pescador doble o triple, pero hecho con un solo cabo. Para que funcione bien, tenga en cuenta dos condiciones:

  • Hazlo a al menos 50 cm del final de la cuerda.
  • Apriétalo con fuerza para que no «corra» y acabe deshaciéndose.

No realizar comprobaciones de los sistemas de seguridad

Todo debe comprobarse dos veces antes de colgarse: nudos, anclajes, aparatos, configuración del arnés, roscas de los mosquetones y protectores de cuerda. Es un hábito básico, pero también uno de los primeros que se relajan con la rutina.

Comprobación de cabeceras y anclajes

En los equipos con estructura IRATA o ANETVA, verificar los sistemas de seguridad es responsabilidad del jefe de equipo o supervisor. Esto incluye también los EPI de todos los miembros. Por eso, es una de sus tareas más importantes y exige un rigor máximo.

Comprobación entre compañeros (Buddy Check)

Otra práctica muy recomendable es el Buddy Check, un chequeo visual del equipo del compañero. La razón es simple: resulta más fácil detectar un error en el equipo que tienes delante que en el que llevas puesto.

Las comprobaciones mínimas son estas:

No disponer de un plan de rescate

Es uno de los aspectos más descuidados de la planificación, y la realidad lo confirma. Además, existen técnicos con experiencia en suspensión que no se han formado ni entrenado en la evacuación de víctimas colgadas de una cuerda.

Planificar las emergencias no es una opción, sino una obligación legal.

Normativa que exige el plan de rescate

  • Ley 31/95: el empresario debe analizar las posibles situaciones de emergencia y adoptar medidas de primeros auxilios, lucha contra incendios y evacuación. Además, el personal designado debe tener la formación necesaria, ser suficiente en número y disponer del material adecuado.
  • Directiva 2001/45/CE: el trabajo debe planificarse y supervisarse para poder socorrer de inmediato al trabajador. Por tanto, en la mayoría de los casos hace falta una segunda persona con capacidad técnica y recursos materiales para rescatar.
  • EN 363:2008: al iniciar un trabajo en altura debería existir un plan de salvamento in situ.
  • EN 365: las instrucciones del EPI deben reflejar la necesidad de contar con un plan de rescate.

Además, cada plan de rescate en trabajos en altura debe ser específico para la situación concreta. Para diseñarlo, ten en cuenta estos elementos:

  • Los riesgos propios de la tarea.
  • La disposición y la longitud correctas de las cuerdas.
  • La gestión de los recursos materiales.
  • La organización del equipo humano.
  • Los sistemas desembragables.
  • Los canales y sistemas de comunicación.
  • El dominio de la técnica.

Cómo reducir los errores en trabajos verticales

Los errores en trabajos verticales comparten un patrón: casi todos son evitables con planificación, comprobaciones y disciplina. En resumen, trabaja siempre con dos cuerdas, jerarquiza el riesgo de roce, cierra cada mosquetón y respeta la meteorología. Asimismo, haz el nudo de final de cuerda, comprueba todo el sistema antes de cada descenso y ten preparado un plan de rescate.

En FIT Safety contamos con personal altamente cualificado capaz de asesorarte a la hora de establecer tanto un plan de rescate como procedimientos de trabajo seguro para que realices tus trabajos en altura con total seguridad. Recuerda que puedes ponerte en contacto con nosotros a través de:

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