Plano nadir, donde un grupo de personas sujeta piezas de puzzle.

Cultura preventiva y buenas prácticas

La cultura preventiva y buenas prácticas en la empresa son fundamentales para garantizar la seguridad y evitar accidentes laborales. No basta con tener resultados positivos en prevención, ya que algunas empresas pueden tener bajas tasas de siniestralidad por suerte o probabilidad, pero sin un enfoque adecuado hacia la seguridad laboral.

 

La prevención de riesgos laborales implica prever posibles peligros y tomar medidas para evitarlos. No es una tarea exclusiva de los técnicos de prevención, sino que debe ser un esfuerzo continuo de todos los miembros de la empresa, desde la dirección hasta los trabajadores.

 

Cuando la dirección muestra un compromiso real con la prevención, los empleados se sienten motivados para seguir las normas de seguridad. Esto crea un ambiente favorable donde los actos inseguros disminuyen significativamente.

 

El clima preventivo debe equilibrar la producción con los objetivos de salud y seguridad. Si la productividad se prioriza sobre la seguridad, los empleados pueden tomar atajos y poner en riesgo su bienestar. Por el contrario, si se promueve el trabajo seguro, se minimiza la probabilidad de que se vulneren las normas de seguridad.

 

La cultura preventiva representa la tercera etapa en la evolución de los esfuerzos de prevención, tras la mejora tecnológica y los sistemas de gestión. Los sistemas técnicos y de gestión son necesarios, pero su efectividad depende de la participación consciente y motivada de las personas.

Buenas prácticas en cultura preventiva

Se considera que una ‘buena práctica’ es una forma de actuación innovadora que aporta nuevas soluciones para lograr un determinado objetivo, mejora las soluciones existentes y puede ser aplicada por otros con la misma finalidad que quienes la han generado inicialmente.

 

Una buena práctica debe reunir al menos tres características fundamentales:

 

Gráfico con las características fundamentales para buenas prácticas en cultura preventiva.

 

Dentro del ámbito de la cultura preventiva, podemos identificar las buenas prácticas en cinco áreas principales de actuación, las cuales se consideran fundamentales para mejorar la cultura preventiva en la empresa:

 

Gráfico con las 5 principales áreas de actuación de la cultura preventiva.

Liderazgo

Es esencial para promover la cultura preventiva. La alta dirección debe priorizar la prevención en la estrategia empresarial, reflejándolo en presupuestos, planes formativos y comunicaciones frecuentes sobre salud y seguridad. Nombrar responsables de seguridad y salud a distintos niveles demuestra un compromiso efectivo. Los directivos deben actuar como modelos a seguir, motivando y preocupándose por el bienestar de los trabajadores.

Comunicación

Una comunicación bidireccional es clave para la seguridad. Fallos en la comunicación y la falta de discusiones abiertas sobre prevención son causas de accidentes. Una buena comunicación impulsa la participación e implicación de todos los miembros. Debe existir comunicación de arriba abajo para afirmar el liderazgo y de abajo arriba para transmitir alertas y sugerencias. La comunicación horizontal permite difundir información práctica entre equipos y departamentos.

Participación

La participación de los trabajadores en la gestión preventiva es efectiva para controlar riesgos. La formación para capacitar a los trabajadores, la asignación de responsabilidades, la consulta sistemática y los mecanismos para recoger sugerencias favorecen la implicación en la prevención. Los círculos de prevención son una excelente dinámica para promover la participación.

Aprendizaje

Una cultura de aprendizaje con amplia participación mejora la capacidad para identificar y cambiar situaciones de riesgo. El análisis de incidentes, la investigación de accidentes y la recogida de sugerencias fomentan el aprendizaje organizacional. Una organización que aprende aprovecha las ideas de todos sus miembros.

Equidad

Evitar una cultura de culpabilidad es esencial. Culpar individualmente a los errores en lugar de corregir defectos del sistema es contraproducente. Se requiere un enfoque de responsabilidad y justicia. La investigación de incidentes debe comprender los mecanismos del error humano. La dirección debe apoyar a los trabajadores y mantener la confidencialidad en las investigaciones.

En definitiva, para fomentar una cultura preventiva y buenas prácticas en el entorno laboral, es imprescindible que las empresas reconozcan la importancia del liderazgo comprometido. Los directivos deben situar la prevención como una prioridad estratégica, demostrando su apoyo a través de presupuestos, planes formativos y una comunicación efectiva. La participación activa de todos los miembros de la organización es clave para identificar riesgos y proponer soluciones, impulsando así una cultura de seguridad.

En FIT Safety contamos con personal altamente cualificado con los conocimientos necesarios para ayudarte a establecer una cultura preventiva en tu empresa, y que puedas desarrollar buenas prácticas. Recuerda que puedes ponerte en contacto con nosotros a través de:

 

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